De donde menos lo esperas puede aparecer la fotografía de tu vida. Yo aún la estoy esperando.

#SpanishRevolution #2

En mi última entrada del blog os intenté explicar las razones que impulsaron el movimiento del #15M, de los “Indignados” o, simplemente, de la gente que intentaba marcar un antes y un después en la historia de nuestro país. De todo eso ya os habéis enterado, así que lo que os voy a contar ahora es algo diferente: lo que he vivido en una de las #AcampadaSantander.

El viernes 20 de Mayo no encontré a nadie que quisiera acompañarme a La Porticada, y aunque me suele dar bastante vergüenza ir sola a los sitios, hay cosas que merecen la pena. Así que cogí mi cámara y me dirigí al centro con la intención de sacar cuatro fotos y volver a casa. Como digo, ésa era mi intención inicial.

Nada más llegar, me sorprendió la cantidad de gente que había reunida. El día anterior, el jueves, el número de personas no había sido tan grande ni por asomo. Empecé a emocionarme porque eso me daba mucho más material con el que poder trabajar. Deambulé rodeando la concentración, disparando de vez en cuando, fijándome en las caras de la gente. Gente que escuchaba lo que se decía por el micrófono, y otra que leía los panfletos con interés.

Cuando ya habia fotografiado todos los carteles y a la multitud, oí por los altavoces que se pedía a la plaza que se sentase en el suelo para que todo el mundo pudiese ver perfectamente. Ahí fue cuando me uní de verdad a la acampada, por mera curiosidad, y ahí fue cuando lo entendí todo.

El ambiente era casi por completo silencioso, lo que ya de por sí asombraba. Había jóvenes, adultos, ancianos, niños, mascotas. Empecé a sentir que no estaba sola, que por mucho que ninguno de mis amigos estuviera allí, todos habíamos ido por la misma razón.

Estuve allí más de una hora plantada en la plaza. Escuché los testimonios de personas anónimas que querían compartir su opinión o sus historias con nosotros. Pero no sólo los jóvenes, como parecen creer muchos medios de comunicación. Esas personas eran estudiantes de Derecho, amas de casa, jubilados, profesores, abogados…

Uno de los señores que subió a hablar nos contó que él ya estaba retirado, pero que se encontraba allí porque le daba mucha pena la situación actual de la juventud española y que se solidarizaba con nosotros y esperaba que se hallase alguna solución satisfactoria.

La chica de la foto de arriba me emocionó con una simple frase. Dijo que, en su casa, la crisis no significaba lo mismo que para los demás, sino que la crisis era que sus padres siempre tuvieran una sonrisa reservada para ella de modo que no se preocupase por los problemas económicos que los entristecían por dentro.

Si nunca os habéis pasado por alguna de las acampadas de vuestras ciudades, no sé si podréis entenderlo. El ambiente era inmejorable, totalmente pacífico. La gente se disculpaba si pasaba justo cuando estabas haciendo una foto. La atención mientras hablaba la gente era insuperable. El aforo estaba completo y, aún así, había sitio para todos.

Mi consejo es que lo comprobéis por vosotros mismos y no dejéis que nadie os lo cuente. Con este movimiento podemos hacer historia, ¿queréis ser los que se quedaron en casa y se enteraron por las noticias?

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Una respuesta

  1. Ana

    Uno de los post más interesantes que he leído sobre la acampada. Sigue así! Unas fotos increíbles.

    23/05/2011 en 22:26

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