De donde menos lo esperas puede aparecer la fotografía de tu vida. Yo aún la estoy esperando.

Otro tiempo, otra época

               Se apeó del carruaje, sujetando su vestido con sus finos dedos, mientras apoyaba la otra mano en el brazo del criado, lo que la ayudó a recuperar el equilibrio. Alisó unas inexistentes arrugas en su falda y echó a andar con paso firme en dirección a la entrada de la mansión. Podía escuchar el murmullo de las conversaciones de los invitados y la música de la orquesta, que acompañaba los rápidos latidos de su corazón.

               Sabía que llegaba tarde, porque le había costado mucho decidir si aparecer o no en aquel evento después de haber estado recluida durante tanto, tanto tiempo. Todavía recordaba el primer baile al que había acudido. Por aquel entonces era una jovencita dulce e inocente, presumiendo de su vestido blanco como la nieve y sus zapatitos satinados de tacón. Ahora seguía siendo joven, pero sentía como si toda la tristeza del mundo se acumulara sobre sus hombros. A veces la presión le impedía incluso respirar.

               Llegó al umbral de la puerta y se paró a tomar aire. Sabía lo que se iba a encontrar: una sala llena de gente; la misma gente que, durante años, no le había preguntado ni una sola vez por qué ya no sonreía como antes. También sabía cómo funcionaba la sociedad: esa misma gente la recibiría con los brazos abiertos, le diría palabras de consuelo y la invitaría a sus casas a tomar el té, para luego murmurar cosas horribles a su espalda. No se hacía ilusiones, había aprendido a ser realista.

               Una niña de unos trece años pasó corriendo a su lado, perseguida por una madre horrorizada por los modales de su hija y que, a ciencia cierta, sólo pensaba en atraparla antes de que su reputación quedase dañada permanentemente. Por un momento, deseó ser tan libre como aquella niña. Lo había sido una vez, aunque eso fue antes del juego, de las deudas, del llanto ahogado de su madre cada noche, de una situación insostenible. La habían convertido en un sacrificio humano en el altar de un matrimonio sin amor para salvar el buen nombre de la familia. Y había estado tan aterrada que prácticamente no había podido quejarse hasta que ya fue demasiado tarde.

               Alguien cerró una puerta con fuerza, y el sonido la distrajo, llevándola al pasado, cuando se dio cuenta de que bajo una cara angelical puede esconderse un monstruo. Cuando los gritos dieron paso a golpes en las paredes, y luego al destrozo de los muebles, y supo que la siguiente en romperse sería ella. Cuando creyó que un cerrojo sería protección suficiente contra la locura, y vio que estaba equivocada. Cuando tuvo miedo de hablar, de levantar la voz más allá de un ronco susurro. Cuando intentó sonreír y fracasó miserablemente, porque todo se derrumbaba a su alrededor.

               Pero ahora era mortalmente libre, así que enderezó los hombros y dejó que el mayordomo le quitase el abrigo. El hombre se volvió hacia ella y dijo:

– Señora, permítame que le dé mi más sentido pésame por su marido. – hizo una pausa en espera de una respuesta que nunca llegó. – ¿Se encuentra bien?

– Mejor que nunca. – contestó ella con una sonrisa fría como el hielo.

               Por supuesto que estaba bien. Después de todo, nadie tenía por qué saber nunca que la muerte de su marido no había sido un accidente. Suspiró con alivio y dio un paso adelante.

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8 comentarios

  1. Berciano

    Una historia que pone un poco los pelos de punta… Es de algún escritor o la has hecho tú?

    22/05/2012 en 21:49

    • La he hecho yo. Como la mayor parte de las cosas, no tengo ni idea de dónde salió, sólo sé que empezó siendo algo bonito y lo acabé como una tragedia. Así soy yo 🙂

      24/05/2012 en 07:57

      • Berciano

        Pues no está nada mal, sobre todo la crítica a la sociedad y el final. O lees mucho, o sueles escribir a menudo, ¿no?

        24/05/2012 en 22:01

        • Leo mucho, a veces demasiado, y antes me encantaba escribir. Ahora sólo lo hago cuando estoy muy inspirada, si no ya no me sale nada digno.

          25/05/2012 en 07:54

  2. Jo

    Genial, como siempre. Tienes mucha imaginación. Si vivieramos cerca la que liariamos tu y yo!

    03/06/2012 en 20:19

    • Buah, todo lo que podríamos hacer… Ya me imagino unas sesiones de fotos im-presionantes!

      04/06/2012 en 10:22

  3. Paul

    He visto tu blog desde un artículo de dZoom y me gustan mucho tus fotos. La historia también se te ocurrió mientras dormías? (se nota què me lo he leido entero?)

    12/06/2012 en 23:39

    • Te lo has leído entero?? Ya tienes que aburrirte… 😛
      Pues, la verdad es que sí, se me ocurrió como todo, antes de dormir, y más o menos la había acabado a la mañana siguiente. Soy así de rara!

      13/06/2012 en 08:29

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