De donde menos lo esperas puede aparecer la fotografía de tu vida. Yo aún la estoy esperando.

A Walk Down Memory Lane

Madre costurera

Hoy me apetecía dar un pequeño paseo por el pasado. Por tiempos que, una vez que somos adultos, siempre consideramos mejores, más fáciles, más simples. Cuando pienso en mi infancia, lo primero que me viene a la cabeza es la imagen de mi madre cosiendo con su máquina, haciéndome ropa o arreglando descosidos, reponiendo ese botón que se había perdido o soltando los bajos de los pantalones para que nos sirviesen durante más años. A día de hoy sigue haciendo lo mismo, a oscuras y con mayor esfuerzo.

Barriguitas

Cuando era pequeña tenía infinidad de Barriguitas. Parecía que no eras nadie si no tenías una. He rescatado cuatro, y las he puesto a merendar en el campo con la típica comida en miniatura, cuidada al detalle, con su vino, sus salsas, su café, sus tartas, su langosta… Qué bien lo pasábamos jugando a las cocinitas.

Pequeño Pony

¿Y quién no recuerda a Mi Pequeño Pony? Para alguien como yo, a la que siempre le han encandilado los caballos, eran la única manera de poseer uno. Y peinarlos tantas veces que acababan calvos, y pintarlos con el bolígrafo pensando que hacías obras de arte con ellos, y alimentarlos a base de golosinas (porque eso era lo que comían, claro). Luego, siendo mayor, era cuando los peinabas bien, los ponías a dieta, los frotabas hasta quitarles los rayones de tinta y los guardabas a buen recaudo para que se conservasen en perfectas condiciones.

Frikismo

¿Y qué hay de las series, los videojuegos y la música que marcaron nuestra infancia y adolescencia? Comprarte la PlayStation sólo para jugar al Final Fantasy VIII y no abandonar jamás la saga. Ir tarde a la playa porque estás en casa viendo Buffy. Madrugar más entre semana para ver Kenshin y Ranma 1/2. Presenciar los principios de los BackStreet Boys, Christina Aguilera o Britney Spears. Y todo ello vigilado por el gracioso P-Chan, regalo de otra friki como yo.

Troll

Estoy segura de que estos muñecos tenían un nombre específico del que ya no me acuerdo, pero sé que yo los llamaba Trolls. Hoy en día, que soy un poco más friki, probablemente los llamaría Orcos. Pero con cariño, que me caían muy bien y eran muy simpáticos cuando jugaban conmigo.

Tia Agata

Por último, aquellos memorables juegos de mesa como La Herencia de la Tía Ágata (que costaba tanto montarlo que jugabas una vez al año, y gracias), el Tragabolas, el Juego de la Oca, el Parchís, el Dominó… ¿Se os ocurren más juguetes míticos? A mí también, pero estos son los únicos que se han salvado de la destrucción. Cuando vaya al pueblo subiré al desván a ver qué encuentro.

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4 comentarios

  1. Ángel

    Jugabas mucho ¿no?

    Yo tendría los gi-joe, los playmovil, los jugadores de fútbol, las chapas de ciclistas…

    18/01/2013 en 11:35

    • Yo es que tengo casi todos los juguetes en el pueblo (tiene que haber barbies, nenucos, pin y pon y de todo!) Nunca tuve Gi-Joe, pero los playmobil me encantaban!

      18/01/2013 en 11:40

  2. Jo

    Que buena entrada, cuanta nostalgia…

    19/01/2013 en 19:30

    • Y la de juguetes que ya no tengo… Dan ganas de volver atrás y olvidarte del presente, la verdad.

      21/01/2013 en 10:42

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