De donde menos lo esperas puede aparecer la fotografía de tu vida. Yo aún la estoy esperando.

Museo Guggenheim (Bilbao)

Guggenheim

Este sábado estuve pasando el día en Bilbao. Hacía mucho tiempo que no iba, y fue algo emocionante recordar viejos tiempos. Según entraba en la ciudad, señalaba Termibus, donde tantas veces me subí y bajé del autobús para ir y volver a la Universidad. Cuando llegué al Sagrado Corazón, recordé que allí giraba para dirigirme a la Gran Vía cuando no me apetecía ir a clase. Luego pasé por delante del Zubiarte, el Centro Comercial en el que mis amigas y yo pasábamos las horas muertas, desayunando por segunda vez, yendo de tiendas o haciendo tests de la autoescuela.

Deusto

Cuando caminé por el puente de Deusto, vi la Universidad con otros ojos. Ya no me producía aversión ni nervios como en el pasado, ahora sólo me daba un poco de repelús. Tenéis que entenderlo, pasé cuatro años allí, y lo único bueno que me quedó fue la gente maravillosa que conocí.

Mamá

Lo triste es que, después de tantos años y tantos viajes al País Vasco, no tenía ni una miserable foto de allí. Así que me planté en Deusto con mi cámara y la compañía de una amiga, y aproveché la ocasión que me brindaban el día totalmente despejado y los treinta grados que sufrimos.

Guggenheim

El Museo Guggenheim se construyó de forma que los paneles pareciesen escamas de pez. Desde arriba se asemeja a una flor, pero visto de lado se parece más a un barco.  Se encuentra en Abandoibarra, frente a la Universidad de Deusto, al lado de la Ría de Bilbao. Por cierto, hablando de la ría, siempre he pensado que es radiactiva y que si alguien se cae y logra salir de ella será con tres piernas y cuatro brazos, y lo seguiré pensando hasta que vea lo contrario con mis propios ojos.

Araña

Aquí os presento a Mamá. Vosotros diréis: “¿No es una araña?”. Sí, lo es, pero se llama Mamá porque la escultora, Louise Bourgeois, se inspiró en su madre para darle forma. Porque era tejedora y protegía sus huevos, básicamente.

Bolas

Éstas son las “Bolas” del escultor Anish Kapoor. La verdad es que son muy originales, le dan mucho brillo al paseo y el hecho de que reflejen lo que tienen delante da mucho juego. No obstante, ojo al dato: por esta escultura se pagaron cuatro millones de euros, y sólo después de restaurarla porque se oxidaba. Yo creo, sinceramente, que me he equivocado de profesión.

Puppy

Ya por último os presento a Puppy, el famoso cachorro que guarda la entrada al museo. Realizado por Jeff Koons, es una estructura de acero recubierta de flores representando un Westie. Es entrañable y no hay nadie que pase por delante sin sacarse una foto. Bueno, excepto yo, que me ha costado años. ¡Mission accomplished!

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7 comentarios

  1. Bonitas fotos, como siempre.
    Recuerdo cuando estuvimos en Bilbao y visitamos en Guggenheim. Daniel tenía poco más de dos años y cuando entramos en el ascensor para subir desde la tienda a la calle, no se le ocurrió otra cosa que tocar el botón de alarma. Casi inmediatamente, una voz seria nos preguntó desde seguridad qué ocurría. “No, nada, ha sido el niño que ha pulsado…” dijimos. Toda una experiencia.
    De la tienda nos trajimos un imán en forma de araña negra de madera, y un llavero de resina representado a Puppy.

    15/04/2013 en 09:56

    • ¿Te puedes creer que yo nunca he entrado? A mí es que el arte moderno… ni fu ni fa. A mí lo que me encanta es ver lo que hacían Da Vinci, Dalí… soy de lo más clásica. Siempre me he contentado con verlo por fuera, y recuerdo que hace tiempo, cuando lo estaban construyendo pero estaba casi acabado, pensé que era una cosa de lo más fea y amorfa. Ahora lo veo de forma distinta, claro, aunque sigo creyendo que es demasiado moderno para mí xD

      Muchas gracias Xavi!

      15/04/2013 en 10:03

  2. Dalí es de todo menos clásico… es un arte sin definición concreta, al menos así lo veo yo. Estuve una vez en el museo y las “guías” se querían pasar de listas (estudiantes de historia “del arte”) en cuanto a conocimiento artístico. Salvo una obra interactiva, casi todo era de lo más aburrido y pretencioso.

    15/04/2013 en 10:16

    • Cierto, Dalí no es clásico, pero es un arte que se puede entender, que es bello a la vista. No es como si me ponen un cuervo disecado sobre un cubo de basura, por ejemplo, no sé si me explico…

      15/04/2013 en 10:18

      • tolotalamelente colomprensilible! 🙂 Lo que digo es que Dalí es atemporal en cualquier forma a pesar de estar realizado su arte en unas épocas determinadas. Como pintaba Dalí así es como se disecciona un sueño y se vuelve bello, terrible, inmortal.

        15/04/2013 en 19:55

  3. Pingback: Museo Guggenheim (Bilbao) | West Highland White...

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