Aquí vuelvo a presentaros al bebé de Moja, la gorila del Parque de Cabárceno. En la foto de arriba, está durmiendo la siesta en su postura “sapito” (no me digáis que no parece un sapito, ahí agarradillo a su madre).
La cría sigue creciendo día a día y no ha habido ningún incidente. Moja tiene muchísimo cuidado con ella y nunca la suelta, por lo que sólo puede usar un brazo para desplazarse por el recinto.
Cada vez que quiere que la cría se duerma, la acuna como si fuera un niño humano. Hecho que es muy gracioso, porque la acuna con tanto brío que parece que le esté pegando cada meneo que ya me iba a dormir yo…
Conseguir estas fotos me ha costado cuatro visitas al Parque y, como mínimo, estar una hora allí. Una vez fueron dos horas y media. Imaginadme: sentada en el suelo, frente al cristal, con la cámara “en pausa”, sin despegar los ojos de la oscura habitación donde se refugia la gorila a la espera de su salida. Sólo me faltaba balancearme en una esquina para que ya todo el mundo pensase que estoy loca. Y aún me quedan más visitas, dado que no estoy nada contenta con el resultado de las fotos.
(La foto de arriba es absolutamente impresionante: mirad qué torso, por dios…)
Por ahora sigue sin conocerse el sexo del bebé, pero no hay prisa: lo importante es que esté sano y siga creciendo con normalidad. ¿A qué esperáis para hacerle una visita? Si vais, probablemente me veáis tirada en el suelo; podéis saludarme y tal.
(Para ver las fotos de mi primera visita al recinto después del nacimiento de la cría, pinchad aquí)







































